domingo, 28 de junio de 2009

Temporada


Ayer dediqué la tarde a cambiar la organización de la habitación que comparto con mis hermanas, y entre tanto cambio, me puse a ordenar los cajones...pfff
Qué manera de tirar cosas!! Qué impresionante como uno, en determinados momentos de su vida, con vaya a saber qué criterio, se apega a ciertas cosas, y las guarda; un tiempo luego, uno las encuentra y vuelve a enfrentarse a la instancia de toma de decisión. En algunas cosas, el rostro del recuerdo te pide una oportunidad más, te ruega quedarse una temporada más; y en otras, el pasado te pide el cambio, te pide seguir el rumbo del reciclaje, te pide un lavado de cara, una limpieza...de lo externo a lo interno, y de lo interno a lo nuevo. Y segimos rumbo.

Entre otras cosas, en una caja encontré un papelito con una frase que, hace más de medio año, había copiado de un texto mientras estudiaba; un texto que, con vaya a saber qué criterio, se apegó entonces a mí y, con vaya a saber qué otro criterio,
quiso hospedarse una temporada más.
Es de Philippe Meirieu, un pedagogo francés.

"Preverlo todo sin haberlo previsto todo.
Organizarlo todo dejando, sin embargo, espacio para lo imprevisible.
Trabajar incansablemente [...] aceptando al mismo tiempo
que no sabemos realmete ni cómo ni por qué cada uno lo consigue
[...] la aceptación de que la persona del otro no se reduce
a lo que yo he podido programar".

lunes, 15 de junio de 2009

Nos

Me desperté con una escena mental,
una suerte de instante cinematográfico,
de fotografía, pero no en su impresión de retrato y estaticismo,
sino en su espíritu de reciente movilidad capturada,
de recorte de lo vital aprehendido.
Y en su insatante, enfocando; en su vividez, participando.
Me recordaba a las veces en que inconscientemente
somos fotógrafos de la existencia,
visores panorámicos de masas, de conjuntos y muchos.
Pero me detenía en las otras veces,
cuando ajustamos el foco y enmarcamos.
Y aparecen cuerpos, rostros. Ajustamos más y es uno;
gesto, mirada, palabra.
Apuntamos, delimitamos, recortamos. Y extraemos.
Enlaces humanos.
Observamos, acercamos, rozamos,
conocemos, conectamos, sintonizamos.
Relacionamos. Nos.
Lejos de ser una taxonomía, una selección voluntaria y calculadora;
ajeno a estar forzado, obligado, impuesto;
la conexión humana es tan inherente, constitutiva.
Sustancial.
Observamos, acercamos, rozamos,
conocemos, conectamos, sintonizamos.
Abrazamos. Nos.
Sin embargo, sí elegimos el abrazo.
La irrupción del otro, la irrupción en el otro, es inevitable;
pero la opción se asume; el vínculo es auténtico.
Enlaces humanos.
Y si no hay filtro, si nos dejamos empapar,
el abrazo es amalgama.
Y la sustancia se vuelve médula.
Observamos, acercamos, rozamos,
conocemos, conectamos, sintonizamos.
Amamos. Nos.
Y el otro es en uno. Y uno es en el otro.
Recorte de lo vital aprehendido, ajustamos el foco.
Cuerpo, rostro; su gesto, su mirada, su palabra.
Amamos. Nos.
Y somos.

lunes, 8 de junio de 2009

Soledades


Todos somos a la vez, sin querer, inocente e involuntariamente, parte de dos todos

Somos aquellos que curioseamos, que nos inmiscuimos,
que cultivamos,
trabajamos tierra
trabajamos almas
Somos de los que comemos los frutos sin cosecharlos, los saboreamos y los compartimos
y
cuando la pisada es profunda, cuando la huella está marcada a fuego
y la separación resulta imposible,
no por no posible, sino por dolorosa,
nos vamos
Somos de esos que pegamos la vuelta
con un ramo de excusas pero sin razones,
que salimos sin haber siquiera entrado
y nos vamos,
dejando a esos otros vueltos nosotros
otra vez
soledades

Somos también aquellos que nos mostramos, que nos abrimos,
que nos dejamos sembrar
recibimos manos
recibimos almas
Somos de los que damos frutos, disfrutamos de ser saboreados
y
cuando la pisada es profunda, cuando la huella está marcada a fuego
y la separación resulta imposible,
no por no posible, sino por dolorosa,
nos dejan
Somos de esos que aguardamos con inocencia
con un ramo de condiciones pero sin ofrendas,
que retenemos sin haber siquiera abrazado
y nos dejan,
esperamos a esos otros vueltos nosotros
otra vez
soledades

Soledades todos

Pero y además

Todos somos a la vez, queriendo, aguda y voluntariamente,
parte de dos todos

Somos aquellos que salimos de uno mismo y entramos en otro
en otros
y nos quedamos
no quedar-estar
sino quedar-permanecer
pertenecer

Somos aquellos que nos abrimos y recibimos al otro
a los otros
y abrazamos
no abrazar-retener
sino abrazar-enlazar
fusionar

Soledades todas

y, cuando elegimos ser parte del segundo todo,
compañía

Fusión de soledades.

"No por salir salimos"


Dialogábamos
pensábamos
compartíamos
nos atravesábamos inquietudes, ruídos, ganas, convicciones
buscar, encontrar, ofrecer, salir, entrar
y hoy pensaba
hoy me dejaba pensar
si salgo
quiero salir de tal forma
si entro
quiero entrar de tal forma
que cuando salga
que cuando entre
sea un salir-entrar tan de raíz,
sea un salir de uno y entrar en la otredad
y ser por y para esa otredad,
que ese salir-entrar sea permanecer
sea un permanecer tan pleno
que sea vivir
comprometerse a vivir
con, para, por, en
el otro
* "no por salir salimos", inquietud que nos compartió Ariel y nos quedó resonando

No hables por mí


Durante el fin de semana debatíamos respecto a la exposición de opiniones. ¿Cuánto somos capaces de abarcar con nuestras ideas? ¿Por cuántas voces, cada vez que emitimos palabra, somos capaces de hablar? ¿Qué tan necesario es aclarar que cuando hablamos lo hacemos desde lo particular, desde lo propio, desde el individuo que somos? O será tal vez que somos tan grandes seguidores, como escribió alguna vez Cortázar, de la "Gran Costumbre", somos "cinco mil años de hombre amontonados en un metro setenta", que seríamos incapaces de negarnos, de contradecirnos, de admitir que estamos lejos de establecer generalidades. ¿Hacer inductivismo? Sumar particularidades para intentar generalidades.

Por supuesto, está de más decir que es mi opinión.

sábado, 6 de junio de 2009

El número imperfecto


Hoy me levanté de la siesta y pensaba...qué loco esto del tiempo। Mientras apenas tocaba con la punta de mis dedos aquél lago viscoso y turbio, mientras apenas abría, sigilosa pero con ansias, la puerta de aquella rara dimensión (y por qué rara, quien sabe si no será la realidad, y qué será la realidad), el umbral de los sueños, afuera (si hay un adentro y un afuera), el hombre paseaba por Júpiter y un volcán erupcionaba en el polo Ártico.
¡Fíjense nomás lo que uno puede llegar a dormir la siesta!

"Suelo dormir y a veces despierto, sueños que cansan por ser tan intensos". F. Ruíz Diáz